“III Salón Pirelli de Jóvenes Artistas en el Museo de Arte Contemporáneo Sofía Imber.

Abraham Gustin: “el arte de observar”

El Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Imber y Pirelli de Venezuela inauguraron el III Salón Pirelli para ofrecer al público las nuevas tendencias, propuestas y planteamientos de talentosos jóvenes artistas venezolanos, en diversas categorías: pintura, escultura, dibujo – gráfica, fotografía, vídeo, entre otras expresiones creadoras.

Abraham Gustin, quien fuera parte del jurado del V concurso de Fotografía del Nuevo Mundo Israelita de Caracas y autor de la portada de la revista Haguesher 1998 de la Federación Sionista de Venezuela, es uno de los cincuenta y cuatro artistas seleccionados para el III Salón Pirelli de jóvenes artistas, donde se presenta la obra Kwan, Observar, un trabajo netamente conceptual, que demuestra su experiencia en la pintura abstracta, ligada a nuevas técnicas artísticas que mezclan el dibujo con la computación.

Una vez egresado del Liceo Moral Y Luces Herzl Bialik, Gustin estudió dibujo en la escuela de Artes Visuales Cristóbal Rojas; dibujo y pintura en el taller de arte de Luis Álvarez de Lugo; Arquitectura en la UCV y artes Plásticas en el instituto de Arte Federico Brandt.

La IV muestra del Arte y el Diseño (Caracas 1997); XXI y XII Salón Nacional de Arte Aragua (Maracay 1996 y 1997); Fifth International Miniature Art Show (North Caroline, en 1996 y 1997); Contemporary Visions I y Contemporary Visions II (New York 1997), XVII Salón Anual de Arte Bijoux-Wizo (Caracas 1996) y la V y VII Bienal Nacional de Dibujo de Caracas (Caracas 1990 y 1994), son tan solo algunos de los espacios que han presentado trabajos de Abraham Gustin a nivel nacional e internacional en el transcurso de sus nueve años de carrera artística que lo ubican como uno de los nóveles exponentes del arte contemporáneo venezolano.

– ¿Cómo entender la Pintura Abstracta?

– Es un proceso complejo. Yo como artista plástico me distancio mucho del tema que le voy a dar a mi obra. No estoy buscando relatar o describir un hecho, sino sencillamente me centro en investigar un problema que ha sido fundamental en la historia: el color.

– ¿Para ti qué significa el color?

– Dentro del dibujo hay cuestiones muy importantes, como el color, que en cierto momento se rompe, se desgarra intencionalmente. Yo creo que mis pinturas pertenecen a otro universo, a un universo mío, muy personal y el color me permite distanciar los muchos espacios que componen ese universo. Claro, en algunos puntos al él romperse, me permite saltar a otras dimensiones dentro de mi propia pintura, y por supuesto, me permite dar un discurso sobre el problema del espacio, cosa que es importante.

– ¿Te dedicas exclusivamente a la pintura abstracta?

– Mi trabajo tiene varias vertientes, y en este sentido es muy difícil lograr tener una panorámica general viendo únicamente una obra. Por ejemplo, lo que actualmente expongo en el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Imber, es un trabajo completamente conceptual que se aleja de la pintura en sí misma, pero que tiene requerimientos del artista de base.

– ¿Cuáles son tus vertientes?

– Yo trabajo en papel, que es el dibujo, en tela, que el producto es la pintura; y hago un trabajo un poco más conceptual, más integrado hacia las tendencias de vanguardia, pero que no se desata ni desliga de las dos anteriores. Esta nueva vertiente que presento en el MACCSI, está dibujada a computadora, pero para esto necesito saber dibujar, no importa si lo hago en un papel o en una pantalla. Estamos claro que obedece a una forma de pensamiento si se quiere, más avant garde, pero no creo en eso, no creo en vanguardias, ni que nosotros somos más vanguardistas que un prehistórico, por ejemplo; ni que un músico contemporáneo sea más vanguardista que Bach o Mozart. Cada uno fue un vanguardista en su momento. El Renacimiento fue una gran vanguardia y ellos se llamaban movimiento a lo moderno. Fuimos nosotros los que le pusimos Renacimiento para poder llamarnos modernos nosotros; o por lo menos del siglo XIX hacia acá, hoy día no saben como llamarnos y nos ubican en la post-modernidad, porque no se reconoce que la vanguardia está en todos lados, que es atemporal.

– ¿Qué buscas?

– En el área de la pintura hago una investigación exclusiva del color, me preocupa de donde viene el color, que, por supuesto, tiene antecedentes históricos, pero en mi investigación yo le doy un trato mucho más emocional que racional. No me fundamento en el hecho de que quiero representar un paisaje, ilustrar un cuento, una idea, no, en absoluto; más bien no busco nada, y esto parte de mi tesis, un poco de incertidumbre, un poco la búsqueda sobre aguas movedizas, sobre cosas que son inesperadas, sobre cosas que no exactamente estoy esperando del producto sino del proceso.

– ¿Por ejemplo?

– Es por ejemplo que una persona se ponga a bailar en una sala desnuda y sencillamente esto signifique su presentación, pero una vez que esto termine va a quedar grabado en tu memoria como una experiencia, pero tú no te puedes llevar ese momento a la casa. Esto es muy distinto a un artista medianamente clásico que dice: “bueno yo pinto una obra y aquí la tengo”, pero hasta llegar a esta obra también hubo un proceso. En conclusión, no importa si es un artista clásico o contemporáneo, siempre va a existir un proceso.
Las fotografías de los estudios del Guernica de Picasso que logró tomar Dora Maar, su mujer, mientras que el artista pintaba esta obra, capturan momentos que desaparecieron porque el Guernica fue un proceso hasta que se terminó, y esa parte es la que yo a veces más admiro y trato de lograr. Por supuesto hay un producto que es un estudio en color, más nada.

– ¿Pero el producto es lo que tu muestras al público no el proceso?

– Sí, me encantaría mostrárselo al público, pero me lo reservo para mí y es lo que yo siento que es la belleza del arte. Pintar o hacer arte, fundamentalmente tiene que ver con eso, con amar una situación externa que se desprende del producto. Es un poco como dijo Salvador Dalí cuando le preguntaron, “¿qué es para ti pintar?”, y él respondió: ” es una forma de amor”, yo pinto porque amo el arte, más nada, no hay una razón subalterna por la cual tú eres un artista; es lo mismo que el amor, por qué amas a alguien, puedes dar miles de razones por las que te acercas a una persona, pero emocionalmente hay un sustrato que es el que comanda y no tiene nada que ver con la razón.

– ¿Tu arte es para un público definido?

– Eso es como hablar en términos religiosos: La Biblia es para todos, pero no todo el mundo puede acceder a ella. Lo mismo pasa con mis obras, no son para un público determinado, son absolutamente para todos. Sin embargo depende de cuanta sensibilidad tengas y cuánto insight logres hacer para entenderla. Por esto está escrito en forma de llaves, de tal manera que sea difícil entenderla, y que sólo aquel que realmente sea más sensible, tenga la llave del entendimiento. El arte llega en la medida en que tú llegues. Muchos artistas ni siquiera dicen que el arte es para un público especial, sino que es sólo para artistas, y esto es muy triste, ya que entonces ¿para qué el arte?, ésta posición no resuelve, no tendría sentido, la idea es tratar de atraer a las gentes y decirles: miren aquí estoy yo.

– ¿En qué consiste lo que estás presentando en el III Salón Pirelli de Jóvenes Artistas en el MACCSI?

– El museo invitó a jóvenes artistas, no mayores de 35 años de edad, a explorar el tema la Visión profunda de Campo, y participaron alrededor de doscientas personas, de las cuales fueron seleccionadas cincuenta y cuatro.
La esencia del tema era el acto de observar y mi propuesta consistió en integrar la idea de la observación oriental y occidental en un solo trabajo.
El formato de la propuesta, es decir como van distribuidas las piezas en el espacio, es un hexagrama del I-Ching, correspondiente al ideograma Kwan, que resume la idea de la observación. Este hexagrama está conformado por seis líneas: dos líneas yang (cerradas), y cuatro líneas yin (abiertas), colocadas paralelamente.

Cada línea tiene su significado: La primera es un hombre que observa, la segunda corresponde a observar como quien espía; la tercera es observar la realidad; la cuarta es observar la luz del reino; la quinta es observar la propia vida; y sexta es observar las otras vidas. Como comprenderás todo ello implica profundas interpretaciones.

El formato de la obra le da por sí mismo el nombre de la pieza, es decir la forma del hexagrama ya tiene en sí mismo un significado, que a los ojos de un conocedor de la cultura china y en especial del I-ching puede de lejos hacer una lectura de su significado y hacer las asociaciones con la idea de la observación. Para enlazarlo con la idea de la observación occidental, presento en cada una de las líneas que componen el hexagrama una lámina frontal que se vincula a un tejido del cuerpo humano a nivel de microscopía de luz, dibujadas e intervenidas en la computadora para dar finalmente una composición plástica interesante. He invertido mucho más tiempo en realizar ésta obra que mi trabajo en tela, hay que dibujar en la computadora, imprimir, escanear y volver a imprimir en forma de copias fotográficas. Definitivamente estamos frente a un trabajo de enorme integración de procesos diversos para producir una pieza final.

– ¿Con ésta nueva técnica cierras una etapa y comienzas otra?

– Yo creo que la pintura siempre estará en mi haber. Realmente yo soy pintor, de modo que mi trabajo experimental no me distancia para nada de mi compromiso por la pintura. Para mí el trabajo en papel y en tela, no son caminos cerrados, sino que se han convertidos en vías paralelas para la expresión, que evidentemente se nutren unos de los otros.

– ¿Ubicarías tu trabajo dentro de un movimiento?

– Adjetivar los trabajos pictóricos es un compromiso enorme. Ubicarlos en un movimiento y no permitir que el artista termine de desarrollarse por toda su temporada, como es el caso de mi obra que está sufriendo transformaciones en paralelo, sería una falsedad. Solamente vas a poder describir con claridad mi trabajo cuando me conozcas con cincuenta años dedicados al arte, siendo un poco más específico significa que podrás hacer ciertos acercamientos importantes cuando conozcas los procesos de desarrollo en su totalidad, y ello solo se evidencia en el tiempo. Por ejemplo, un cuadro mío puede parecerte que pertenece al expresionismo abstracto, pero no todas mis obras son iguales, por lo cual te resultaría muy difícil ubicarlo en un movimiento en específico. Yo particularmente me alejo de las adjetivaciones, prefiero un arte no adjetivado, para permitirnos más el acercamiento a los procesos.

Yo siento que soy más que todo un disparador de procesos. Para que te hagas una idea, es como el poeta que declama una línea, pero su efectividad en ti depende de donde tú la recibes y cuánta sensibilidad hay de tu parte, para que esa idea se vuelva redonda y se pueda experimentar con intensidad. Yo no puedo hacer el trabajo del voyeur, del visor, del mirón, de quien depende cuán interesante pueda ser la conexión que se hace con el trabajo que el artista trata de expresar. De esta forma el voyeur puede llegar y decir: ¡Oh qué interesante! y hacer una conexión, o sencillamente pasar frente a una de mis obras y que ella sea completamente desapercibida. Muchas veces cuando no se entabla un diálogo entre la obra y el espectador, es imposible que su contenido salte hacia adentro. Para concluir, creo que el arte realmente se produce en un punto equidistante entre el trabajo y el observador donde realmente ocurre la explosión que se traduce en la emoción que produce la obra, pero definitivamente ello depende no solo de la calidad de la propuesta, sino también de la sensibilidad de quien lo ve.

Periódico Nuevo Mundo Israelita, Sección Valores, pág. 13. Caracas.
10 al 17 de Noviembre de 1997. Por Carla Murciano.


“III Pirelli Salon of young artists at the SOFIA IMBER CONTEMPORARY ART MUSEUM.

The Sofia Imber Caracas Contemporary Art Museum and Pirelli de Venezuela open the III Salón Pirelli to offer the public the new trends proposal and tendencies of talented Venezuelan young artists. In diverse categories: Painting, sculpture, drawing-graphics, photography, video, among creative expressions.

Abraham Gustin who was part of the jury at the V Nuevo Mundo Israelita photography contest and author of the cover of Hagesher magazine in 1998 is one of the 54 artist selected for III Salon Pirelli of young artist where he presents the work “Kwan”, To Observe, a pure conceptual work, that demonstrates his experience in abstract painting link to new artistic techniques which bring together drawing and the computer.

Once he graduated at the Herzl-Bialik Moral y Luces School, Gustin studied drawing at the Cristobal Rojas Visual Art School, drawing and painting at the studio of Luis Alvarez de Lugo, architecture at the Central University of Venezuela and Plastic Art at the Federico Brandt Art Institute.

The IV Art & Design exhibition (Caracas 1997); XXI and XXII Aragua National Art Salon (Maracay 1996 and 1997); the Fifth International Miniature Art Show (North Carolina 1996 and 1997); Contemporary Visions I and Contemporary Visions II (NewYork 1997), XVII Bijoux-Wizo Annual Art Salon (Caracas 1996) and the V and VII National Drawing Biennal (Caracas 1990 and 1994), are only a few of the spaces where he has showed his work in his 9 years of artistic trajectory that positions him as one of the new exponents of contemporary art in Venezuela.

– How to understand Abstract Painting?

– “It is a complex process. As an artist, I distance myself a lot form the theme that in my work of art. I’m not looking to tell a story or describe a fact. I merely focus myself in investigating a problem that has been fundamentally important in art history: color”.

– What does color mean for you?

– “In painting there are very important elements, such as color, which in some cases breaks and tears intentionally. I believe that my paintings belong to another universe, my very personal universe, in which color allows me to distance the spaces that make up that universe. Of course, at some point, when it breaks, it allows me to jump to other dimensions inside my own painting, letting me develop a style around another element which is very important: space”.

– Do you work solely abstract painting?

– My work has many tendencies, and, in this sense, it is very hard to get a panoramic view of my work through only one piece. For example, what I’m currently exhibiting at the Sofìa Imber Contemporary Art Museum (MACSI) is a conceptual work that distances itself a lot from painting, but that requires artistic skills as well.

– Which are the tendencies of your work?

– I work in paper, which is drawing; in canvas, which product is painting and I also make a more experimental work, more integrated towards the vanguard tendency, but even so, it maintains a link with the other too. For example, this new creative channel that I’m exhibiting at the MACSI was draw on the computer, but in order to do so, I first need to know how to draw, it doesn’t matter if it is on paper or on the computer screen. I’m very clear on the fact that it obeys a more avant-guard way of thinking, but I don’t believe in that. I don’t believe in vanguards or in the fact that we are more vanguardists than a prehistoric man, for example, or a musician such as Bach or Mozart. Each one was a vanguardist at his time. The Renaissance was a great vanguard, and they called themselves modernists. We were the ones that invented the term Renaissance in order to call ourselves modern, from the XIX century till today. Now today, they don’t know what to call us, so they calls us post-modern without realizing that the vanguard is everywhere, it is timeless.

– What are you looking for?

– In the area of painting, I’m exclusively dedicated to the research of color, It preoccupies me where it comes from, of course I know it has historical references, but in my work it has a more emotional approach rather than rational.

I don’t begin from trying to picture a landscape, tell a story or an idea. No, not at all, I don’t look for anything as a matter of fact and that is the starting point of my thesis, a little of uncertainty. It is a little bit like a search for new things, on storming waters, about things that are unexpected, about things that I’m not expecting from the product but from the process itself.

– For example?

– It is as if, for example someone starts dancing naked in a room and this along is her performance, but once it is over it will recorded in your memory as an experience, even though, you can not take that moment home with you. It is very different somewhat classical artist whom might say: “well I paint the work and here I have it”, but in order to get to that painting there was also a process. In conclusion, it doesn’t matter if it is a classic or a contemporary artist, there will always be a process.
The pictures taken of Picasso’s Guernica by his wife Dora Maar, while the artist was working on it, capture those moments that later disappeared because the painting was a process itself until it was finish, and that is the part that I admire the most, and try to achieve. Of course, there is a product. The study of color, nothing more.

– But the product, not the process, is what you show the public?

– Yes, I would love to show it to the public, but I keep it for me, and it is what I feel that is the beauty of art. Paining or making art, has basically to do with this, loving an external situation that detaches from the product. It is a little bit like Salvador Dali said when they asked him: ” What is painting for you?”, and he answered: “It is a way of loving”. I paint because I love art, nothing more. There isn’t an underground reason for which you are an artist. It is the same as love, you may give a thousand reason why you love somebody and reach out to her or him, but emotionally there is something that commands you and that has nothing to do with reason.

– Is your art for a particular public?

– That is like talking about religious terms: the Bible is for everybody, but not everybody can access to it. The same happens with my work. They are not for a particular public, they’re for absolutely everybody. However, depends how sensible you are or what insight you may achieve in order to understand it. That is way my work is written as keys, in a way that it may be a little complicated to understand it.

Art comes to you, as you become more sensible. Many artists say that art isn’t even for a specific public, they say it is only for artists, and that is very sad, because if that is so, what is art for? This statement does not explain it. It would make no sense. The idea is to tell people: look, here I am, this is me.

– Can you talk about the work at the Salon of Young Artists at the MACSI?

– The museum invited young artists, younger than 35, to explore the subject of Profound field vision and around 200 people replied, from which 54 were selected to exhibit. The essence of the subject was the act of a observing, and my proposal consisted in integrating the idea of the oriental and occidental way of observing in one work

The format of the proposal, that is the way in which the pieces are distributed in space, is a hexagram from the I Ching which corresponds to the ideogram Kwan that resume the idea of observation. This hexagram is constituted by six lines: two yang lines (closed), and four yin lines (opened), set in parallel.

Each line has its meaning: the first one is a man who observes, the second one talks about observing as someone that spies, the third one is observing reality, the fourth one is observing the light of the kingdom, the fifth one is observing life itself, and the sixth one is observing other lives. As you may understand, it all implies profound interpretations.

The format of the work gives the name to the piece, that is the form of the hexagram has itself a meaning that to the eyes of a connoisseur of the Chinese culture and specially of the I Ching it is easy to read its meaning and associated the idea of observing. To link it with the idea of the observation, as known to the occidental culture, I present in each of the lines that compose the hexagram a front plate with human body tissue, as seen through microscopic light, This image have been drawn on and intervened in the computer in order to give the an interesting plastic composition.

I have invested much more time in this work than in my paintings. You have to draw on the computer, then print, then scan and print again in photographic copies. We are definitely in front of a work of an enormous integration of a diversity of processes in order to produce one final piece.

– With this new technique, Do you close one stage and begin another?

– I believe that painting will always be present in my work. I am really a painter, therefore my experimental work will not distance me at all from my commitment to painting. For me, the work on paper and canvas are not close roads, but parallel routes to an expression, that evidently nurture each other.

– Would you set you work in a specific movement?

– To describe pictorial work is a huge compromise. To set the work in a movement and not allow the artist to finish developing himself within his life, as it is the case with my work, would be a hypocrisy. You will only be able to clearly describe my work fifty years later. Being more specific, this means that you can make certain important approaches when you know the development process of my work totally and that will only be possible in time. For example, one of my paintings may seem to you as abstract expressionism, but not all my painting are the same. I particularly stay away from descriptions and adjectives, I prefer an art with no adjectives, in order to allow the approach to the process.

I believe that most of all I trigger the process. In order for you to get an idea, is like the poet who sings out a line of the poem, the effectiveness of the feeling contained in that line depends on how you receive it and how sensible you are. In order to experiment intensely. I can not do the work of the voyeur, of the one that watches. It depends on him or her how interesting the connection may be between him and the work that the artist is trying to express. In this sense the voyeur can say: Oh, how interesting!, and make the connection, or he can simply pass by one of my paintings and completely ignore it. Many times when a dialogue is not established between the work and the spectator, it is impossible to leap inside. To conclude, I believe that art is really produced in an equidistant point between the work and the observer. The point where the explosion really occurs and it is translated into the emotion produced by the work, but that definitely depends not only on the quality of the proposal but also on the sensibility of the one that sees it.

Nuevo Mundo Israelita Newspaper, Section: Values, Page 13.
Caracas, November 10th to 17th 1997. By Carla Murciano.